Investigación

Ciudad Isla

Investigación colectiva sobre Conjuntos Cerrados

Daniela Sanjinés, David Kostenwien, Ramón Bermúdez

2015-2017

http://ciudadisla.tumblr.com/

Es un hecho: Bogotá crece sobre los valles agrícolas del altiplano circundante sin un proyecto claro de tal forma que la conurbación de una docena de cascos urbanos[1] de la región es irreversible. Esta es la historia de una ciudad Latinoamericana que ha se ha consolidado sin un proyecto territorial ni urbano fijo, sin una representación (gráfica) que lo defina.

Sin embargo, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que detrás de la forma de crecimiento de la ciudad hay un modelo de expansión que no se basa tanto en criterios urbanos ni espaciales como en preceptos económicos, tanto financieros como de eficiencia inmobiliaria; una suerte de manifiesto oculto (al no haber sido graficado) que está definiendo la forma de la futura Gran Bogotá. Un Mercado inmobiliario que responde a una demanda de una población por un lado atemorizada por una percepción de inseguridad y desconfianza y por otro lado una necesidad de pertenecer a un espacio exclusivo y por consiguiente excluyente.

En una ciudad que tradicionalmente ha crecido a través de barrios residenciales, gran parte de la normativa urbana vigente, el afán de lucro de los promotores inmobiliarios, el estilo de vida basado en lo privado y la exaltación de la seguridad entronizan al conjunto cerrado como la célula base de crecimiento.

 

[1] La calera, Sopó, Tocancipá Chía, Cajicá, Cota, ,  Tenjo, Subachoque, Facatativá, Madrid, Mosquera, Zipaquirá, Soacha, Sibaté,